Diamond Chair, por Meritxell Piñero.

La Diamond Chair fue creada por  Harry Bertoia en 1952 y exhibida en el Knoll Showroom de la 575, Madison Av. A continuación los primeros prototipos fueron producidos en 1953 en Penssburg. A su vez, Bertoia alquiló un  taller en Pensilvania donde más tarde adquirió su propio estudio independiente donde trabajaba como escultor. Este diseño tan identificativo de Bertoia, trataba de expresar un elemento sólido, colorido que pueda ser utilizado en diferentes espacios y en un periodo largo de tiempo sin perder elegancia y estilo. Desafortunadamente, Bertoia murió a la edad de 63 años, en 1978. Aunque la patente la tiene Knoll, y a día de hoy se sigue fabricando en masa.

Por las mismas fechas a la creación de la silla Diamond, había otras del mismo estilo, con formas curvadas y con trabajos de varillas de acero curvadas, incluyendo el nylon en algunos de estos diseños. Este estilo de sillas se comenzó a dar después de la Segunda Guerra Mundial, donde la gente quería tener unas casas nuevas y por tanto casas “modernas” para aquél entonces, decoradas con un estilo nuevo. Se deseaban sillas de estilo doméstico internacional, con geometría simple en las patas y asientos planos. Aunque las sillas como la Diamond son la excepción del deseo de la gente de la época, pero ello las hacía únicas y diferentes. Una industria de mobiliario que comenzó promoviendo materiales y técnicas como la flexión de madera contrachapada, trabajos con chapas metálicas, fibras de  vidrio y el plástico, mejoras de la gomaespuma, creando con todo ello un entorno  más limpio en los diseños y moderno. Ya se veía venir el estilo Arts & Craft de mediados del siglo XX en este tipo de diseños de muebles, destacados por su trabajo artesanal.

La Diamond Chair  está construida por varillas de acero soldadas, (un material poco común en muebles) y curvadas, con un recubrimiento de vinilo o cromada. El diseño respondía a las exigencias funcionales, aunque también atendía a la forma y al volumen. Para garantizar una mejor comodidad de la silla, Bertoia añadió un cojín al asiento, forrado de piel.

Su fabricación se hacía manualmente, aunque se estudió hacer una fabricación mecanizada. Pero se llegó a la conclusión de que era más fácil y económica fabricarla de manera manual. En relación con el entorno, su diseño ligero la hace ideal para decorar tanto en interiores como en exteriores y además hace la posibilidad de que encaje con muebles y estilos muy diferentes, siempre y cuando la acompañemos adecuadamente con revestimientos o cojines variados, permitiendo una armonía en el espacio.

Actualmente la silla original, así como la colección completa de Bertoia, sigue produciéndose y vendiéndose por Knoll. Aunque en paralelo a Knoll, existen reproducciones de esta silla de diseño en una gran variedad de tiendas más asequibles que la original.

Meritxell Piñero, alumna de IMADDE Insenia Design School Madrid.

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